“El copamiento del peronismo vegetal”, por Jorge AsA?s

Asis Jorge

Como el final del ciclo del cristinismo (que a lo mejor se extiende), se extiende el final del peronismo vegetal (que se transforma sin dramatismo).

Hasta aquA? -junio de 2015- el instrumento electoral, el Partido Justicialista, no registrA? el menor brote de reacciA?n interior. Apenas un par de desprendimientos. En CA?rdoba, San Luis, La Pampa, Buenos Aires.

Pero los peronistas mayoritarios siguen adentro. Se ajustan a la patologA?a del kirchnerismo. Y suscribieron, sin pudor, como si fueran documentos, los memorA?ndums redactados por el antiperonista mA?s cA?lebre que los conduce. Carlos Zannini, El Cenador.

Pese a sus desastres seriales, en 2015 puede triunfar la versiA?n cristinista, con el sorpresivo blend Scioli-Zannini. A partir de 2016 es el turno de la sumisiA?n. La transformaciA?n total.
Lo que no lograron los Montoneros, con el entrismo trA?gico de los setenta, lo consigue Zannini en la segunda dA?cada del dos mil. Con el paraguas de La Doctora. A golpes de caja y de versos. Para el peronismo complaciente que se disuelve en la colonizaciA?n servida. Demasiado fA?cil, sin violencia ni resistencias. Sin sangre.

Con la columna vertebral del Partido Justicialista, y adornado por los sellos buscapinas, el Frente para la Victoria hoy se encuentra copado estratA?gicamente por La CA?mpora. La Agencia de Colocaciones. ConjunciA?n de treintones ambiciosamente inmaduros. Combinan el pragmatismo de los cargos con la aceptable A?pica a??del proyectoa??. Planifican quedarse, con lo que queda del paA?s exangA?e, en los prA?ximos ocho, a mA?s tardar doce aA?os. En tres elecciones, para decirlo en tA?rminos democrA?ticamente institucionales. Cuando dejen de reproducirse los folclA?ricos seguidores de Gioja, de BA?der o de Fellner. Cuando se diluyan por el envejecimiento cultural los minigobernadores del conurbano, que aA?n resultan sustanciales por la numerologA?a electoral.

La Doctora los aprueba, como si les perdonara la vida. Mantiene inalterable su gran objetivo. Ganar.
La derrota, en la Argentina, es un defecto. Un error nada honroso. Aunque el error hoy lo cometa La Doctora misma, que cuenta con una enorme ventaja. La persistencia en el error de los opositores. Les imposibilita explotar las vulnerabilidades que el gobierno les ofrece, en mesa de saldos.

El peso de la ausencia presente
La supuesta jefatura de la Agencia le pertenece a MA?ximo, a??en el nombre del hijoa??.
En realidad la orienta el ascendente Zannini. Clavel instalado en la solapa presidencial de Scioli, el LA?der de la LA?nea Aire y Sol. Y conduce La Doctora, que se destaca por el peso de la ausencia presente. No figura en las postulaciones y se ufana por no ser candidata a nada. Ni siquiera para la invenciA?n impA?dica del Parlasur. Prefiere tomarse un respiro previsible. Con el objetivo de volver pronto hacia lo que nunca en realidad deja. El poder.
En la prA?ctica, la estrategia lanzada el 27 de abril de 2011 funcionA? a la perfecciA?n. En el estadio colmado de VA?lez Sarsfield. Sin recurrir a la desplazada base sindical, ni al aparato tradicional de los minigobernadores. Apoyada en la exitosa infiltraciA?n de los incondicionales que iban a acompaA?arla a la fantasA?a de a??ir por todoa??. Con el germen consolidado de La CA?mpora, compartido con los buscapinas complementarios de Unidos y Organizados.
Hoy los peronistas, los vegetales en transformaciA?n, se dejan conducir por Zannini y La Doctora. Son oportunamente A?tiles para cobijar a los tripulantes copadores. A los a??chicosa?? que generacionalmente maduran, mientras aguardan, sin grave ansiedad, la instancia de suplirlos. Para desplazarlos hacia el geriA?trico de los recuerdos.

Mascarones
Lucen hoy los mascarones. Frutillas de torta.
Scioli concreta el sueA?o de ser el candidato presidencial. Doblega, con su paciencia sistemA?tica, a La Doctora (aunque le estampe el clavel de Zannini).
Una jugada rA?pida que no supo entender Florencio Randazzo, El Loco. Utilizado, aquA?, como un cubierto descartable, de plA?stico, como en la clase turista de los aviones.
Randazzo -al decir de Arturo Jauretche- se encontraba a??absolutamente enfermo de importancia personala??. CometiA? el error de tomarse con excesiva seriedad.
Al rechazar la postulaciA?n para Buenos Aires, El Loco motivA? que La Doctora debiera recurrir a otros mascarones de proa peronistas. Como AnA?bal, El Neo Corach. Hoy apunta hacia la Provincia Inviable (aunque le estampen el clavelito de Sabbatella, El Psicobolche II, detestado por los minigobernadores bonaerenses que soportaron sus a??colectorasa??, y hoy elevado como consecuencia de la guerra contra el Grupo ClarA?n).
El otro mascarA?n es DomA?nguez, El Lindo JuliA?n. AquA? se reitera la peripecia de Scioli, en 2007, junto al infortunado Balestrini (que se recupera y tal vez lea estas lA?neas). El Lindo JuliA?n lleva a Fernando Espinoza, El Trabado, caudillo peronista de La Matanza. Como Balestrini.

Poderes
Si los nA?meros favorecen la precariedad del armado, ademA?s del Ejecutivo, el cristinismo podrA? controlar parsimoniosamente el Senado. A travA?s de la experiencia penosa que Zannini arrastra desde Santa Cruz. Pero tambiA?n Diputados. Pese a las dificultades expresivas de De Pedro, El Wado, camporista de confianza e inspirado. Signado para aplicar el compulsivo trasvasamiento generacional.
Con el Legislativo y el Ejecutivo en la bolsa, en adelante a La Doctora le resultarA? mA?s accesible emprender el debilitamiento definitivo del Poder Judicial. Para transformarlo en un podercito complementario, que no se entrometa en las ceremonias de condenaciA?n del delito cultural. El despojo que signA? los primeros siete aA?os de recaudaciA?n centralizada que carga el kirchnerismo.
Es la antesala de una ofensiva que Jorge Lorenzetti, segA?n nuestras fuentes, espera. Con la mirada parece expresar: a??Pobres, no saben lo que hacena??.

Escasa vocaciA?n por la resistencia
Entonces el peronismo vegetal es copado sin inconvenientes por La CA?mpora transformadora.
En gran parte, es por la escasa vocaciA?n por la resistencia que caracterizA? a los dirigentes peronistas con alguna iniciativa. Los que no toleraron la terapia intensiva del cristinismo.
Son los que prefirieron emanciparse a??por afueraa??. Por creer en la imposibilidad de pelearla a??por adentroa??. Les dejaron el espacio ancho y libre, servido, a merced.
Abandonaron la cancha grande del peronismo para jugar mA?s tranquilos en los potreritos personales. Con la pedanterA?a de presentarse, por si no bastara, como los verdaderos peronistas. O mA?s grave aA?n, como peronistas disidentes.
AquA? se destacan valiosos dirigentes de distintas provincias que no alcanzaron a entenderse siquiera para generar un proyecto comA?n. JosA? Manuel De la Sota, El Cuarto Hombre, de CA?rdoba, o Adolfo RodrA?guez Saa, El Padre de la Puntanidad, su par del Estado Libre Asociado de San Luis. Sin haber planteado la batalla por adentro, ambos insinA?an sus participaciones a??por afueraa??.
Y en el caso de De la Sota, actA?a junto a Sergio Massa, El Renovador de la Permanencia, el tercero en la concordia. Es quien podrA?a haber planteado la pugna interna por su significativa potencia en la Provincia Inviable. Pero Massa armA? su poderosa franja para vencer en 2013 al gobierno arbitrariamente inteligente que despuA?s, con paulatina perversidad, se dedicA? a depilarlo. A la cera negra. Los minigobernadores que lo fortalecieron lo debilitaron despuA?s, con el regreso al cuerpo principal. Donde La Doctora, a travA?s de sus secretarios, suele recibir a los descarriados.

En El error como motor de la historia, Maldonado-Kohen consignA? que Argentina no estA? para quien acierte mA?s. EstA? para quien se equivoque menos.
Con la designaciA?n de Zannini como vice de Scioli, La Doctora se equivoca mA?s, incluso, de lo que se equivocA? con Boudou.
La respuesta polA?tica estA? alojada en la insuficiente propuesta de Macri, que es la A?nica alternativa de superaciA?n. Pero sobre todo influye la respuesta social del mercado. O en las rutas donde se aguarda la presencia protestona de los chacareros agotados. O en el estancamiento de los inversores externos que buscan posiciones y en el inmovilismo de los canuteros internos. Los que no van a mover, por carencia de confianza, ni una moneda. Son seres normales que sospechan que, a travA?s de los claveles provocadores de la vocaciA?n por asegurar la continuidad en el error, la Argentina marcha, invariablemente, hacia la misericordia, definitiva y declinante.

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