Informe EconA?mico Semanal del Banco Ciudad

Existe una relaciA?n bastante estable a largo plazo aunque muy sinuosa a corto plazo entre la tasa de emisiA?n monetaria (la impresiA?n de billetes) y la tasa de inflaciA?n (el ritmo de aumento de los precios). La relaciA?n entre ambas se asemeja a la trama de una telenovela centroamericana en donde los protagonistas cruzan varias veces su destino y se separan otras tantas. Pero al final, siempre y en todo lugar, terminan juntos.


En Argentina, el divorcio que a corto plazo registran el ritmo de expansiA?n monetaria (hoy cercano al 40% anual) y la tasa de inflaciA?n (hoy arriba del 25% anual) es objeto de permanente debate entre numerosos economistas. Los mA?s optimistas piensan que en algA?n momento ambas deberA?an converger: o bien la tasa de emisiA?n monetaria baja o bien la tasa de inflaciA?n sube. Suena razonable. Otros, mA?s pesimistas, creen que en algA?n momento la inflaciA?n se tomarA? revancha y tratarA? de ganarle la carrera a la emisiA?n, aunque sA?lo sea por un rato. Es que a la larga, ya se sabe, ambas caminarA?n juntas y de la mano.
El gobierno viene intentando por todos los medios que la distancia que existe entre ambas variables se mantenga tanto como sea posible. Para eso ha recurrido a toda clase de artimaA?as desde pisar el tipo de cambio, las tarifas de servicios pA?blicos y transporte durante aA?os a tratar de imponer un techo a los legA?timos reclamos salariales. Como el malo de la pelA?cula, estA? condenado a fracasar si no se resigna a aceptar que, finalmente, la emisiA?n y la inflaciA?n estA?n hechas la una para la otra (y en ese orden).
Nadie a ciencia cierta puede adivinar cuA?ndo termina esta novela. SA?lo sabemos que el aA?o 2012 le subiA? el rating a la discusiA?n al probar que la inflaciA?n podA?a subir aA?n con la economA?a en recesiA?n e indicando que quizA?s ahora la convergencia entre ambas podrA?a estar mA?s cerca. SegA?n el IPC-Congreso, la inflaciA?n trepA? a 25,6% en 2012 y superA? en 3 puntos porcentuales el registro de 2011.
En el romance de la emisiA?n monetaria con la inflaciA?n aparece ahora un tercero en discordia, un actor de reparto que cada dA?a cobra mA?s protagonismo: el dA?lar paralelo. Es que la tasa de devaluaciA?n del dA?lar paralelo en 2012 a??que pasA? de 4.7 a 6.5 promedio entre diciembre
2011 y diciembre 2012- ha igualado en el A?ltimo aA?o -no por casualidad- a la tasa de expansiA?n monetaria (38%). El salto del dA?lar paralelo a??que es consecuencia de la inflaciA?n mA?s que su causa- trepA? a 50% en los primeros dA?as de 2013 y amenaza con impactar en la fijaciA?n de precios de distintos productos importados y exportables y agregar un nuevo condimento que podrA?a, sin buscarlo, acelerar aquella convergencia entre la emisiA?n y la inflaciA?n.
La brecha entre el dA?lar oficial y el paralelo genera otro daA?o colateral al presionar a la baja el precio de los activos en dA?lares. Esto desalienta la construcciA?n (uno de los motores del crecimiento) y las transacciones inmobiliarias. Medida por el dA?lar paralelo, la economA?a acumula una deflaciA?n en dA?lares del 25% en el A?ltimo aA?o. Una primera aproximaciA?n al ajuste pendiente en el precio de los activos dolarizados.
Todo parece indicar que los responsables de la polA?tica econA?mica argentina no son proclives a gastar su tiempo en telenovelas centroamericanas -una elecciA?n ciertamente respetable- ni a invertirlo en la lectura de manuales de teorA?a monetaria a??una decisiA?n inconveniente para los responsables de la estabilidad monetaria e inquietante para los asalariados, los sindicatos y los empresarios.

Fuente: La Defensa

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