“Parche con agujeros”, por Marcelo Zlotogwiazda

ZlotogwiazdaEl aumento del 20 al 35% en el recargo por adelanto de impuestos a los gastos con tarjeta en el exterior y a la compra de divisas para viajes es un parche agujereado para moderar la incesante pA?rdida de reservas. La ineficacia de la herramienta ha quedado claramente demostrada hace ya tiempo, por lo que cuesta comprender el empecinamiento oficial.

De acuerdo al balance cambiario del Mercado Asnico y Libre de Cambios (se omite comentario irA?nico sobre la denominaciA?n) del tercer trimestre del aA?o que difundiA? dA?as atrA?s el Banco Central, el nuevo esquema de retenciA?n por adelanto de impuestos que comenzA? en agosto del aA?o pasado con un recargo del 15% y que en marzo pasado habA?a sido elevado al 20%, de nada sirviA? para frenar el gasto en turismo en el exterior. Es asA? que en los primeros nueve meses de 2013 los rubros Turismo, Viajes y Pasajes acumulan una salida de u$s 7.736 millones, que es un monto superior a lo que se gastA? en todo el aA?o pasado. En setiembre pasado (A?ltimo dato disponible) el drenaje fue de u$s 867 millones, un 15% mA?s que en igual mes de 2012, que fue el primero de vigencia del recargo.

SegA?n datos no oficiales, en octubre y noviembre la tendencia se habrA?a acentuado, lo que indujo al nuevo equipo econA?mico a insistir con mA?s de lo mismo. La resoluciA?n 3378 de agosto de 2012 que impuso la primera retenciA?n del 15% fundamentaba la medida en ?razones de administraciA?n tributaria y equidad?. Desincentivar el turismo al exterior cuando faltan divisas bien puede justificarse con criterios de equidad y de asignaciA?n prioritaria de algo escaso. El problema es que asA? no lo consiguen.

En primer lugar, la mayorA?a de los que realizan grandes gastos con tarjeta calcula que va a deducir el recargo de su declaraciA?n de Ganancias o Bienes Personales o, eventualmente, luego de un trA?mite en la AFIP, por lo cual el encarecimiento se reduce al costo financiero entre el gasto y el recupero. Pero incluso si el recargo se considerara un encarecimiento, dada la percepciA?n acerca de lo barato que estA? el dA?lar, muy probablemente el gasto se comportarA?a con poca elasticidad-precio al actual nivel de tipo de cambio oficial.

En este tema el Gobierno estA? actuando con timidez y a media agua. Evidencia su objetivo de desacelerar el gasto en turismo y el uso de tarjeta, pero no se anima a desdoblar el tipo de cambio para esos gastos especA?ficos. Y esa hibridez no sA?lo resulta ineficaz, sino que ademA?s le significa pagar el costo polA?tico del malestar que genera en aquellos que creen que gastar dA?lares baratos en un derecho humano bA?sico y que el Estado no tiene por quA? afectar su libertad de movimiento.

Un dA?lar turista y tarjeta mA?s caro servirA?a tambiA?n para apuntalar el ingreso por turismo receptivo. En setiembre pasado los extranjeros vendieron en el mercado oficial u$s 96 millones. Arriban menos turistas, y muchos venden sus dA?lares en el mercado negro. A excepciA?n de junio de este aA?o, cuando apenas ingresaron 87 millones, hay que remontarse al aA?o 2003 para encontrar un mes con menos de u$s 100 millones liquidados por turistas.

El balance cambiario de los primeros nueve meses refleja algunas otras causas de escasez de divisas. Por ejemplo, el dA?ficit del sector automotriz alcanzA? los u$s 5.704 millones, y los pagos por importaciA?n de energA?a u$s 9.100 millones (la factura de importaciA?n en ese perA?odo fue de 10.200 millones). En base a esos nA?meros puede establecerse la siguiente equivalencia: los dA?ficit por turismo, autos y energA?a suman aproximadamente las divisas que genera el complejo sojero.

Si el ataque al dA?ficit de turismo ha sido ineficaz, los abordajes al desequilibrio automotriz y energA?tico no despiertan optimismo inmediato. El proyecto de ley para gravar los autos caros tal vez sirva para reducir la importaciA?n de vehA?culos de alta gama totalmente importados, pero el problema de fondo de ese sector es su bajA?simo y decreciente grado de integraciA?n local, que sigue intacto.

En cuanto a la energA?a, la apuesta a Vaca Muerta es una esperanza a mediano plazo y la anunciada extensiA?n del plan de estA?mulo a la producciA?n de gas tiene un potencial muy acotado. Por su parte, la correcciA?n al monumental despilfarro de subsidios sigue en gateras.

El balance cambiario revela que si bien el Gobierno ha relajado un poco las autorizaciones para girar dividendos y utilidades, el grifo sigue muy cerrado. En 2010 y 2011 la remisiA?n neta de ganancias al exterior habA?a superado los u$s 4.000 millones anuales; en 2012 bajA? abruptamente a 223 millones; y en los primeros nueve meses de este aA?o fue de 902 millones.

Las cuentas externas estA?n empeorando y hay luz amarilla encendida, pero todavA?a hay margen y tiempo para equilibrar los nA?meros. El actual nivel de reservas alcanza para cubrir mA?s de una vez y media los vencimientos de intereses y capital de la deuda externa del sector pA?blico de 2014 y 2015.

Para finalizar, un dato relevante sobre el sector externo. Si no se hubieran usado divisas del Banco Central para cancelar con el FMI y otros pasivos, hoy habrA?a en las reservas u$s 39.200 millones adicionales. Es decir cerca de 70.000 millones. Fue un uso inteligente para ganar desendeudamiento. Lo lamentable es todo lo que se perdiA? en simultA?neo.

 

 

 

 

Fuente: Cronista.com

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