“Un triunfo con sabor amargo”, por Rosendo Fraga

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Las elecciones se ganan por un voto y por ello, sin duda el PRO ha ganado la segunda vuelta de la elecciA?n de Jefe de Gobierno porteA?o. Pero las expectativas determinan los efectos del resultado. Se esperaba que el macrismo ganara por 10 puntos. Incluso sus bocas de urna, daban ese resultado. Frente a esta expectativa, el triunfo por 3 puntos, implica retener el gobierno porteA?o, pero no favorece a Macri en sus aspiraciones de llegar a la Presidencia.

Las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires, siempre han sido particulares y en la mayorA?a de las veces, diferentes a las del resto del paA?s.

Si bien por lo general el oficialismo nacional ha sido derrotado en el distrito, el 19 de julio ha sido la primera vez en la cual el 100% de los votos positivos han sido para fuerzas de la oposiciA?n al gobierno nacional y que ademA?s en este caso integran una misma coaliciA?n polA?tica.

Pero el triunfo del PRO por sA?lo 3 puntos, hace que tanto Scioli como Massa, los competidores de Macri en las presidenciales, sienten que han obtenido un triunfo.

En cuanto al sistema electoral, esta elecciA?n ha puesto en evidencia la importancia de las segundas vueltas.
El sistema de balotaje clA?sico, ideado en Francia, establece la necesidad del 50% mA?s uno de los votos positivos para ganar en la primera vuelta. Este sistema ha sido tomado en la regiA?n por paA?ses como Brasil, Chile, Colombia y Uruguay para sus elecciones presidenciales. Otros, como Ecuador, Nicaragua y Argentina, tienen un balotaje atenuado para ganar en primera vuelta que exige porcentajes menores.

Si la Ciudad de Buenos Aires hubiese tenido el mismo sistema que el paA?s, RodrA?guez Larreta hubiera ganado en la primera vuelta el 5 de julio, ya que obtuvo mA?s del 45% de los votos. (La ConstituciA?n Nacional exige 45% para ganar en la primera vuelta o 40% y diez puntos de ventaja sobre el segundo).

El sistema nacional, hace mA?s fA?cil para la primera minorA?a electoral ganar en primera vuelta.

Quienes reclamaban a Lousteau, que renunciara a competir o quienes plantean que la ConstituciA?n porteA?a debe reformarse para bajar el porcentaje para ganar en primera vuelta, deben ahora revisar su posiciA?n, ya que el candidato de Eco pudo haber ganado.

Pero el triunfo del PRO porteA?o, confirma algo que vienen anticipando las A?ltimas elecciones presidenciales en AmA?rica del Sur y las elecciones adelantadas que han tenido lugar en el paA?s este aA?o: quien estA? en el poder corre con ventaja para ganar y mA?s si la oposiciA?n estA? dividida.

De las diez elecciones anticipadas que se han realizado, el oficialismo local se ha impuesto en nueve, ?incluyendo Tierra del Fuego, donde un aliado del gobierno fue sustituido por el FPV?, y sA?lo perdiA? en Mendoza, frente a una coaliciA?n que reuniA? a la casi totalidad de las fuerzas opositoras.

El 19 de julio, el PRO se vio beneficiado de ser el oficialismo local, pero en la elecciA?n presidencial serA? a la inversa.

El caso de Lousteau, es un ejemplo de cA?mo en polA?tica, a veces se puede ganar perdiendo. Aunque ha sido derrotado, el porcentaje obtenido lo ubica como segunda fuerza electoral porteA?a, habiendo reducido sustancialmente la diferencia en su contra que existiA? en la primera vuelta, a alguien que lleva apenas dos aA?os actuando en la polA?tica porteA?a.

Para Macri, el triunfo era la condiciA?n necesaria, pero no suficiente para su A?xito en la elecciA?n presidencial. Es que una derrota en el distrito que ha gobernado durante ocho aA?os y que muestra como modelo para su gestiA?n nacional, hubiera sido difA?cil de superar.

El triunfo tan ajustado, no genera certeza de ganar. Se trata de la A?ltima elecciA?n de distrito adelantada antes de las PASO nacionales del 9 de agosto y desde esta perspectiva, no llega con el mejor resultado, aunque haya ganado.

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